Symbaloo: una app infravalorada
Descubrir Symbaloo fue para nosotros una experiencia bastante interesante a la hora de organizar nuestro aprendizaje. Al inicio pensamos que solo servía como un lugar para guardar enlaces, pero al usarlo nos dimos cuenta de que es más que eso: funciona como un mapa visual de nuestro propio entorno personal de aprendizaje (PLE). Gracias a su diseño en bloques, pudimos reunir en un mismo espacio todas las páginas, recursos y herramientas que forman parte de la manera en la que aprendemos.
Lo que más nos llamó la atención fue que, al armar nuestro Symbaloo, tuvimos que detenernos a pensar en los recursos que realmente usamos. Así fue como terminamos colocando enlaces relacionados con las dos reflexiones y los dos PLE que habíamos diseñado antes. En nuestro escritorio digital aparecieron páginas sobre anime, plantas, esoterismo y lengua árabe, junto con otras que reflejan intereses muy distintos como el cine, los documentales, los viajes, la geografía o la cocina. Al verlos organizados en un solo lugar, nos dimos cuenta de lo variadas que son nuestras fuentes de aprendizaje y de lo desordenado que solía ser nuestro acceso a ellas.
Por otro lado, nuestro propósito es usar Symbaloo como un tablero personal de acceso rápido: un espacio donde podamos tener a la mano tanto recursos académicos como de ocio, y al mismo tiempo, un apoyo para futuras investigaciones, proyectos escolares y el seguimiento de nuestros intereses personales. Queremos que funcione como una especie de “puente” entre lo que aprendemos en el aula y lo que descubrimos por nuestra cuenta, integrando ambos mundos en un mismo lugar.
Symbaloo nos ayudó a clasificar y visualizar nuestros intereses de manera clara y atractiva. Creemos que lo que hemos elegido (ver un documental, leer un blog de viajes, buscar recetas o revisar materiales de árabe), sea útil para quienes quieran interesarse a nuestro recorrido sin necesidad de abrir un montón de pestañas o repetir búsquedas. La interfaz es intuitiva y colorida, lo que hace que organizar todo sea sencillo e incluso entretenido.
Eso sí, también encontramos algunos detalles que no nos convencieron. Por un lado, sentimos que Symbaloo se queda corto si lo comparamos con otras herramientas más completas como Notion o Trello, que permiten añadir notas, archivos o integrar servicios externos. Por otro, aunque su diseño visual es llamativo, cuando se acumulan demasiados bloques puede llegar a ser confuso y un poco pesado. Además, como no es una aplicación que usemos con frecuencia, nos cuesta incorporarla de manera natural en el día a día.
En conclusión, trabajar con Symbaloo nos sirvió para darnos cuenta de cómo está armado nuestro propio PLE. Nos ayudó a reunir nuestros intereses y reflexionar sobre la importancia de mantener organizado nuestro entorno digital. Aun así, creemos que no es la herramienta perfecta ni la más práctica para todos. Mirar nuestro Symbaloo es como ver un espejo de nuestro aprendizaje: una mezcla de pasiones, recursos y comunidades, todo a un clic de distancia, aunque con la sensación de que todavía necesitamos un espacio más flexible y adaptable a lo que hacemos.

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